Opinión

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RAQUEL EJERIQUE. EL DIARIO.ES

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CEUTA, COARTADA PERFECTA PARA SEGUIR SIENDO RACISTA

Imágenes de miles de jóvenes marroquíes exultantes entrando en España y llamando por el móvil a su casa (no estarán tan desesperados si tienen teléfono), besando el suelo (¡este no es su hogar!), rezando (impondrán su cultura musulmana), haciendo el símbolo de la victoria (ves como nos quieren conquistar), 'tomando' las calzadas ante el desconcierto de peatones y conductores (no respetan nada). Han sido gasolina para prender más aún el debate principal en el que se dirime el mundo: ser o no racista, querer o no migración, temer o no al otro cuando es pobre y de otra raza o religión. Ser o no humanista. Si América para los americanos, ¿Occidente para los occidentales?

La utilización de las imágenes, tan plásticas y aplastantes, era una tentación demasiado golosa como para ponerse a abrir un debate serio y profundo, de muchas aristas. Gobiernos de todo el mundo, incluso los que no colocan bien en el mapa la minúscula Ceuta, se lanzaron a usarla para demostrar que solo la mano dura sirve con la inmigración o que los gobiernos socialistas, en concreto el de Pedro Sánchez, ha provocado un efecto llamada con su guante de seda. Sorprende que, entre ellos, hayan estado democracias europeas que participan de un proyecto común. Solo un estado muy conservador no ha caído por la pendiente racista y de agitación del miedo: el Vaticano.

La primera idea se desmonta con datos: por ejemplo el gobierno de ultraderecha y antiimigración de Italia lidera las entradas irregulares. La segunda se desmonta dándole solo una pensada. La regularización ha acabado, tenía unos plazos de residencia demostrada y nada indica que se vaya a abrir otro proceso. Son las mafias, el altavoz masivo y privilegiado de las redes, la desesperación, las condiciones meteorológicas y las posibilidades de tener éxito lo que impulsa las llegadas desde el continente africano. Imponer un régimen de terror y encarnizamiento para frenar las ganas de venir es un experimento que está llevando a cabo Donald Trump. Es una bestialidad impropia de una democracia que habrá que ver si consigue el objetivo que se propone.

Lo cierto que el único efecto llamada demostrado por el momento fue el de unas redes sociales que monitorizan, por ejemplo, pezones y desnudos, pero no supieron/quisieron ver o avisar de que había un llamamiento a ir a España con bulos y desinformación. Si hay dudas sobre las consecuencias de llevar una dieta infotóxica, un centenar de personas muertas por una supuesta apertura de la frontera. Hay otra duda: si España monitoriza estos mensajes y si había recibido señales de lo que podía pasar, algo que está investigando un juzgado.

La siguiente tanda de vídeos y fotos de la crisis en Ceuta no ha sido tan espoleada por aquellos a quienes les encajaban mejor las primeras imágenes. Un niño desesperado que no quiere volver a Marruecos (cómo será allí su vida que prefiere estar solo en un país del que no entiende el idioma), menores malviviendo en colegios prestados, madres de luto a la espera de noticias de la morgue, jóvenes futbolistas deseosas de que Europa les preste la atención que no reciben pese a sus esfuerzos.

Después de convertir Ceuta en un ring donde dirimir qué parte del mundo tiene razón. Después de que el negocio de la atención haya hecho caja con la capacidad de las imágenes tan brutales de transmitir incredulidad, miedo, odio, empatía o desacuerdo, quedan Ceuta y los ceutíes (al 100% españoles y al 50% musulmanes), que no se han dejado instrumentalizar por los ultras que han acudido a rebañar las migas de la desgracia y han salido escaldados con su visión tan simplista y prejuiciosa de la ciudad y sus nacionalidades.

Queda pendiente hacer aquel análisis profundo y complejo: quién lo sabía, por qué no avisó, si se atendió suficiente, si se reaccionó tarde, qué pasa con Marruecos y con las app por las que se lanzó el mensaje masivo, qué se va a hacer para reforzar las fronteras, cómo integrar y qué respuesta dar al fenómeno imparable de las migraciones por el mundo desde su parte empobrecida hacia la del bienestar, como reparar las heridas en Ceuta y el colapso humanitario allí.

Es el debate que se hurtó y que quedó arrinconado cuando cada cual quiso arrimar rápido el ascua a su sardina, justificando con el desgraciado episodio el racismo que ya abrazaban antes de que asomara el primer flotador en la frontera.

ESTHER PALOMERA. EL DIARIO.ES

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ISABEL AYUSO: "SU CAISA SERÁ PEOR QUE LA DE CIFUENTES POR LAS CREMAS"

Puede que Isabel Díaz Ayuso tenga una relación oblicua con la verdad. Puede que ejerza el poder con absoluta impunidad. Puede que para liberarse de cualquier fiscalización haya eliminado todo contrapeso institucional en la región de Madrid. Puede que de tanto denunciar que España es una dictadura lo que realmente proyecte sea una aspiración para Madrid. Puede que la llegada de miles de migrantes estos días a Ceuta le salve de su enésima polémica. Pero puede también que su querencia al lujo y a los áticos sea el principio de su final. Nada está escrito todavía.

Esta última conjugación es la que se escucha bajito, tímidamente y siempre off, pero con mucha intensidad, en las filas del PP. Quizá no sea un aviso y tampoco una admonición porque, en realidad, Feijóo llegó a los mandos de Génova a lomos de la controvertida baronesa. De no ser por ella, la operación “cargarse a Casado” y coronar al gallego nunca hubiera llegado a buen puerto. Hoy, el líder del PP paga el precio y la penitencia de haber tenido como valedora para su aterrizaje en la M30 a alguien que, dentro y fuera del PP, se ha empoderado tanto como para suponer una amenaza para su propio partido.

La compra de un ático de 485 metros cuadrados en Chamberí, supuestamente para que lo usara Ayuso durante unas obras de reforma de Sol no anunciadas ni adjudicadas, ha empezado a colmar la paciencia de varios dirigentes territoriales, a quienes Génova mandó –no en una ni en dos ocasiones, sino demasiadas veces– cerrar filas con la presidenta madrileña.

Ante el fraude fiscal del novio, ante el pelotazo del hermano tras la venta de mascarillas en pandemia, ante la relación empresarial de la pareja con el grupo Quirón, ante las amenazas de su jefe de gabinete a elDiario.es, ante su alineamiento con ultraderechistas como Milei o Trump, ante su defensa del genocida Netanyahu, ante su polémico viaje a México…

Pero todo tiene un límite y el de algunos populares ya está sobradamente rebasado. “Es una bomba de relojería que el propio Feijóo ha permitido que se convierta en un activo más que el propio proyecto del partido. Y una de las consecuencias de todo ello es que el personaje se ha comido a la persona y el daño empieza a ser insostenible”, asegura un dirigente territorial.

Pese al malestar por el último y turbio episodio de la compra del ático y la posterior rectificación después de la pillada, en la dirección nacional piden calma. “Esto pasará” es la frase que un diputado nacional sostiene que se escucha en la séptima de Génova ante cualquiera de las polémicas protagonizadas por Ayuso y sus creadores. ¿La traducción? “Pues que ahora Feijóo no puede prescindir de ella, pero el día que sea presidente se sentirá liberado de toda atadura y será el momento”, intuye el mismo interlocutor.

En los mentideros populares circulan todo tipo de rumores sobre la presidenta madrileña, sobre la supuesta “creación de varias empresas por medio mundo de su novio”, sobre si la compra del ático era o no para instalar allí su residencia oficial e incluso sobre si la adquisición es el prólogo de una ruptura con su actual pareja… Para unos, todo eso son solo zarandajas (“Una cosa es separarse de un novio y otra hacerlo de un socio/testaferro”, sostiene un exdirigente del partido). Para otros, es un río que suena desde hace tiempo y que lleva demasiada agua. Pero si en algo coinciden muchos es en que “su caída será peor que la de Cristina Cifuentes por las cremas que robó de un supermercado”.

Que la prensa afín y subvencionada por la propia Comunidad de Madrid haya hablado por primera vez con claridad de crisis política y de falta de transparencia es algo inédito y es una muestra de que las adhesiones, rara vez son inquebrantables. Las que sumaba Ayuso, según fuentes de su propio partido, van cayendo. Entre los alcaldes de Madrid, asegura un dirigente territorial, “hay hartazgo” y entre los barones, la sensación de que “el desgaste acumulado por sus diferentes escándalos ha empezado a hacer mella en Ayuso”. ¿Fuego amigo? No se descarta.

Sea como fuere, si de algo se ha encargado Ayuso desde que llegó a la presidencia de Madrid es de erosionar los contrapesos institucionales de fiscalización que podían controlar su acción de gobierno. Mientras día sí y día también acusaba a Sánchez de hacer de España una dictadura, la baronesa se dedicaba a reformar leyes para tomar el control absoluto de la Cámara de Cuentas, el órgano que fiscaliza la gestión de las administraciones madrileñas. Y no solo, también el Consejo de la Transparencia y la televisión autonómica. De golpe, en 2023 nada más obtener mayoría absoluta, aprobó una ley ómnibus para modificar de una tacada 15 textos legislativos para escapar del control.

El escándalo motivó incluso un informe de la Fundación Hay Derecho que alertó de la excesiva influencia del Ejecutivo regional en los órganos de fiscalización. “Nuestro informe pone de manifiesto deficiencias que afectan directamente al funcionamiento del Estado de derecho en la región [de Madrid], como los cambios en los mecanismos de elección de órganos de contrapeso”, afirmó entonces Elisa de la Nuez, secretaria general de Hay Derecho. Nada distinto de lo que ya había alertado la oposición, que llevó incluso la ley ante el Constitucional.

El PSOE y Más Madrid han denunciado repetidamente este tipo de prácticas de la inquilina de Sol que, en opinión de sus dirigentes, “actúa con absoluto desparpajo e impunidad” con “ayuda de su batería mediática, donde ninguna de nuestras acciones tienen cabida”.

Más Madrid ha anunciado ya que llevará a la justicia la compra del ático de Chamberí que se iba a utilizar como oficina temporal al entender que se podría haber incurrido en un delito de malversación. Esto además de sospechar que las presuntas obras en la Puerta del Sol que se esgrimieron como excusa desde la Comunidad nunca fueron tales porque, al ser un edificio Bien de Interés Cultural se habrían conocido de antemano.

Para el candidato del PSOE, Óscar López, también es demasiado tarde para las explicaciones y su partido prepara ya acciones judiciales contra la Comunidad de Madrid. “La única respuesta que cabe de la señora Ayuso es la dimisión inmediata”, afirmó el también ministro de Transformación Digital y Función Pública, para quien “es una vergüenza que algo así suceda en un sitio como Madrid, donde el principal problema es la vivienda”.

Las mismas preguntas que se hace la oposición madrileña sobre este último escándalo –que desde Sol han intentado, esta vez con escaso éxito, achacar a una operación de acoso contra Ayuso–, se las hacen también algunos populares, especialmente los que se consideran víctimas de la profunda transformación que la presidenta regional hizo de los equilibrios orgánicos cuando asumió también la presidencia del partido en Madrid. No en vano, en apenas siete años ha hecho desaparecer prácticamente todas las estructuras heredadas del periodo de Cristina Cifuentes y de la etapa final de Esperanza Aguirre para empoderar a una nueva generación de dirigentes cuya única ideología es la lealtad a la lideresa.

Demasiados frentes abiertos y demasiados detractores –dentro y fuera del partido– como para salir indemne de este su enésimo escándalo.

JUAN MOLPECERES. LEVANTE EMV

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HAGAMONOS PREGUNTAS.

¿Cuándo fue la última vez que nos preguntamos de verdad de dónde viene lo que consumimos? ¿Quién cosió la ropa que vestimos? ¿Quién recogió los alimentos que llegan a nuestra mesa?

Nos hemos acostumbrado a aceptar las respuestas antes incluso de formular las preguntas.

También lo hacemos con la trata.

Creemos que empieza cuando una mujer es prostituida o cuando un trabajador es explotado. Pero la trata comienza mucho antes. Empieza cuando una persona deja de tener una alternativa real. Cuando el hambre, la pobreza, la falta de vías legales para migrar, las fronteras, la burocracia o una acogida insuficiente convierten la libertad en irreal. Porque no hay libertad cuando no existe la posibilidad de elegir.

Nos tranquiliza pensar que las víctimas son 'otros': extranjeros, personas sin recursos o quienes, equivocadamente, decidieron esa vida. Pero ese es el mayor triunfo de la trata. Ha logrado volver invisibles a sus víctimas. Tan invisibles que nosotros no las vemos. Y, muchas veces, ellas tampoco llegan a reconocerse como tales.

Sin embargo, hay una pregunta que evitamos con especial cuidado: ¿quién sostiene todo esto? En Fundación por la Justicia preguntamos porque nos preguntamos.

La respuesta resulta incómoda. La trata no sobrevive únicamente gracias a quienes explotan. Sobrevive porque alguien consume. Porque alguien busca el precio más bajo, el servicio más rápido o el placer más inmediato sin preguntarse quién paga realmente el coste.

Quizá el primer paso para acabar con la trata no sea mirar a las víctimas, sino mirarnos a nosotros mismos.

Porque toda injusticia necesita verdugos. Pero solo perdura cuando los demás dejamos de hacernos preguntas.

CRISTINA MONGE. INFOLIBRE

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LA DESINFORMACION AVIVA LAS LLAMAS.

Entre las causas, lo que ya sabemos: la crisis climática lleva ya tiempo produciendo estragos. Lo hace mostrando que el clima ya es otro, como otros son los incendios de quinta y sexta generación, tan difíciles de sofocar que obligan a gestionar de forma radicalmente distinta el territorio. Junto a esto, el abandono del medio rural dificulta el mantenimiento de los bosques de forma natural mediante ganadería extensiva, y fuerza a implementar otras medidas de prevención y conservación.

Hasta aquí lo ya sabido. Si quieren profundizar más, hay multitud de artículos explicando con detalle la situación, como este en de The Conversation. Mientras tanto, otro factor entra en juego. Lo hizo en la dana de Valencia, en el tren de borrascas que inundó el sur de la península ibérica la pasada primavera, apareció también en los incendios del norte de España el año pasado, y lo hace cada vez que hay una crisis. Se trata de la desinformación. Un poderoso jinete que cabalga, en temas ambientales, a lomos de la ultraderecha, y ensucia y contamina la conversación de mentiras y medias verdades avivando el cabreo general e incendiando la sociedad.

Así, se asegura que las leyes ambientales impiden limpiar los montes, cuando es exactamente lo contrario. El artículo 48 de la ley de montes establece que: “1. Las Comunidades Autónomas, ante el riesgo general de incendios forestales, elaborarán y aprobarán planes anuales para la prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales”. Y se incluyen en el punto 4.e) “Los trabajos de carácter preventivo a realizar a lo largo de todo el año, en particular los tratamientos selvícolas que procedan, áreas cortafuegos, vías de acceso y puntos de agua que deban realizar los propietarios de los montes de la zona, así como los plazos de ejecución”.

Por si hubiera dudas, por tratamiento selvícola se entienden aquellas labores que se realizan en los bosques y masas forestales para mejorar su estado e incluyen limpias, podas, clareos, desbroces, eliminación de vegetación, etc. Es decir, no sólo no se prohíbe “limpiar” el bosque, sino que es obligatorio. ¿Quién debe hacerlo? En el 73% de masas forestales, que son de propiedad privada, su propietario. En el resto, los municipios o la Administración competente. Incluso si el propietario privado no lo hiciera, es el municipio quien debe hacerlo de forma subsidiaria. ¿Y si los ayuntamientos carecen de recursos para esto? Bien, empecemos a hablar de políticas públicas y de cómo garantizar los medios a esos municipios u otras formas de gobernanza.

Otro de los bulos más extendidos es el de las piñas: “No se puede ni coger una piña”, dicen paisanos de unos y otros lugares. Nuevamente, es falso. Las piñas en el suelo no hay nadie que impida cogerlas. Las que están en las ramas tienen propietario, y por tanto, tendrá que dar permiso para poder cogerlas. Así de simple. E insisto en un dato: el 73% de las masas forestales en España son de titularidad privada. Si quiere coger una piña del árbol, el dueño tendrá que darle autorización.

Hay muchos más ejemplos de desinformación como se puede comprobar en estos trabajos de Greenpeace o de WWF. Con todo, el más peligroso, por lo que tiene de irresponsable, es el que intenta separar el cambio climático de la aparición de estos incendios. Lo hemos visto en declaraciones de Abascal culpando de los incendios al “fanatismo climático”, en editoriales de periódicos conservadores, artículos de opinión y en intervenciones de negacionistas en televisiones públicas. Mientras esto no termine, mientras haya quien aproveche la tragedia para cargar contra ecologistas, mientras no entendamos que el clima ha cambiado, que los montes y el mundo rural son otros y que eso exige gestionar de otra manera, la tragedia aparecerá en forma de dana, de Filomena, de incendios o de olas de calor con miles de muertos.

Afortunadamente, mientras tanto, hay multitud de profesionales, de científicos de diferentes disciplinas, de responsables políticos y de ciudadanos y ciudadanas que trabajan cada día para mitigar el cambio climático y adaptarnos a la nueva realidad. A partir del próximo lunes, contaré en esta columna algunos ejemplos que demuestran cómo la (buena) política salva vidas.

JESUS MARAÑA. INFOLIBRE

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CARTA ABIERTA A "ALBERTO QUIRON" (NOVIO DE AYUSO)

Sr. D. Alberto González Amador:

Quiero responderle de forma pública y transparente al burofax que me ha enviado (a través de su abogado) para exigirme la publicación de un texto de rectificación de unas manifestaciones hechas por mí en el programa Malas Lenguas Noche de TVE. Me reclama además que pida disculpas y que me comprometa a “no volver” a difundir en el futuro informaciones o declaraciones “falsas, difamatorias, vejatorias, injuriosas, calumniosas u ofensivas” vinculadas a usted. Me anuncia la presentación de una “demanda de conciliación” y me amenaza con una querella por calumnias e injurias que incluye la solicitud de una indemnización de 50.000 euros. 

Como ya le he trasladado a su abogado, vaya olvidándose de que yo acceda a nada de lo que me solicita, simplemente porque me he limitado a ejercer mi libertad de expresión y mi derecho (más bien mi obligación) de publicar información veraz, y de analizar con espíritu crítico la realidad. Y, si me permite, señor Alberto Quirón –como lo nombra en su agenda Miguel Ángel Rodríguez, alias MAR– la realidad que le concierne es verdaderamente oscura. Resulta que quien tiene que responder y dar explicaciones por (presuntos) delitos graves se dedica a intimidar y amedrentar a periodistas, quizás convencido de que, si consiguió liquidar a todo un fiscal general del Estado, más fácil será cerrar la boca a cualquier despreciable plumilla.

Para situar al lector o lectora en el contexto, usted se muestra indignado por algunas reflexiones que –con mayor o menor acierto– intenté expresar el pasado sábado 4 de julio en el programa que dirige Jesús Cintora en TVE (se puede encontrar el vídeo fácilmente en la web de TVE). Me refería a su paso como testigo por el juzgado que instruía el caso de la filtración de datos reservados de dos periodistas de El País de quienes el ya citado MAR divulgó imágenes y detalles personales y los señaló como protagonistas de un delito de acoso a Ayuso y a usted mismo, cuando mis colegas estaban en la calle contrastando información acerca del ático de lujo en el que habitan la presidenta de la Comunidad de Madrid y usted. MAR, mano derecha de Ayuso, había contado previamente que las imágenes y datos de los periodistas se los había enviado usted, para desmentir la hipótesis de que fuera algún miembro de las fuerzas de seguridad que vigilan el dichoso ático quien hubiera colaborado en el despropósito.

Me pareció –y me sigue pareciendo– relevante que usted argumentara ante la jueza que no podía mostrar esas imágenes en su móvil porque en su día había practicado un “borrado” completo del mismo, al parecer porque alguien había hackeado los móviles de sus abogados. Es relevante, curioso, casi “justicia poética”, que usted se escude en un “borrado” de su móvil cuando precisamente el borrado que hizo el fiscal general del suyo (cumpliendo los protocolos de seguridad establecidos por la sensibilidad de los asuntos de su cargo) fue uno de los elementos que se convirtieron en indicio acusatorio para condenar a Álvaro García Ortiz. En este caso, a los cinco del Supremo les pareció de cajón que se trataba de borrar pruebas. En el suyo, señor González Amador, no cabe al parecer la misma sospecha. 

Cuento esto porque lo principal de la reflexión que hice esa noche en televisión se refería a la aparente doble vara de medir que practica la Justicia en España, a la doble velocidad de los procesos dependiendo de quién sea el acusado y a la necesidad de que puedan entenderse decisiones judiciales absolutamente incomprensibles. Es decir, aludía a una percepción general que en los días siguientes apareció reflejada en encuestas publicadas por La Vanguardia y por El País. Sólo un 32% de los españoles cree que los jueces son “imparciales” y más de un 65% considera que existe lawfare en España; es decir, que hay procesos judiciales de contenido netamente político, lo que se traduce como “guerra judicial” utilizada con fines políticos.

Y sí, insisto en que uno de los casos que siembra esa percepción general es precisamente el suyo. Usted, que en su día reconoció por escrito a través de su abogado la comisión de dos delitos fiscales (por si se empeña en negarlo, le recuerdo la cita literal contenida en aquel correo electrónico: “ciertamente se han cometido dos delitos contra la Hacienda Pública”), protagoniza una causa abierta hace más de dos años, a la que se ha sumado una pieza separada en la que, al presunto fraude fiscal y las facturas falsas, se le añade la investigación por corrupción en los negocios y administración desleal. Supongo que estará al tanto: por mucho menos que eso se piden 24 años de cárcel para Begoña Gómez, encaminada a un juicio con jurado en una comunidad autónoma donde hasta las ardillas (si quedan) tienen opinión formada y animadversión garantizada (su señora, Ayuso, se ha encargado de atizarla –en el sentido de la acepción tercera de la RAE– sin contemplaciones).

Por lo que sea… usted ha conseguido esquivar alguna que otra citación en el juzgado, y además el nuevo juez que heredó su causa, Antonio Viejo, ha tardado más de seis meses en firmar una autorización para que la UCO investigue varias decenas de cuentas bancarias relacionadas con sus negocios. Ya le digo yo que se tardó infinitamente menos en el Supremo en ordenar el registro de toda una Fiscalía General del Estado, o en tomar declaración, entre otros, a usted y a su abogado –quien, por cierto, lo dejó en evidencia al explicar que, “por supuesto”, la confesión de sus delitos fiscales se hizo con su autorización, por más que usted lo negara en sede judicial.

De modo que esa desconfianza generalizada en la justicia no puede achacarse a las críticas que algunos juristas y periodistas hacemos a actuaciones concretas y a autos concretos que nos parecen verdaderamente asombrosos, sino más bien a la comparación entre procesos como el suyo y otros que no se ven afectados por la misma lentitud ni delicadezas.

¿Cuándo calcula usted que los ciudadanos mereceremos alguna explicación de su pareja, la presidenta madrileña, por el espectáculo que protagonizó aquel 13 de marzo de 2024 en sede institucional, rodeada de banderas, cuando denunció que existía una “operación de Estado” contra usted simplemente por ser su novio, sufridor de una “inspección salvaje”, y se atrevió a decir que era Hacienda quien tenía que devolverle a usted 600.000 euros? Ahora dicen ella y su segundo, MAR, que usted es “un particular”. ¿En serio? En cualquier sobremesa tranquila, le sugiero que les explique a “ambos dos” (como diría el académico Cebrián) que fueron ellos los que le convirtieron en figura pública desde el momento en que utilizaron sede y recursos de la Comunidad de Madrid para salir en su defensa. 

Pero le escribiré algo más. Hoy sabemos que sus ganancias profesionales se multiplicaron por siete tras iniciar su relación con la señora Ayuso. Según un informe de Hacienda, su principal empresa, Maxwell Cremona S.A., ingresó sólo entre 2021 y 2023 hasta 4,4 millones de euros, y resulta que el grueso de sus ganancias provienen de Quirón, el grupo sanitario privado que más dinero público recibe de la Comunidad de Madrid. Por lo que sea… A usted esto a lo mejor le parece una calumnia. A mí me parece un dato suficientemente relevante como para que la presidenta madrileña se sometiera a una comisión de investigación donde diera todas las explicaciones detalladas del reparto de dinero público en la sanidad madrileña y del desempeño empresarial de su pareja. Por no hablar de que tanto ella como MAR hace tiempo que deberían haber dimitido, la primera porque en las residencias madrileñas murieron durante el covid 7.291 mayores abandonados por los protocolos de la vergüenza que desveló infoLibre; y el segundo por los múltiples bulos lanzados desde su cargo oficial y por las amenazas directas a medios de comunicación y periodistas.

Mire, llevo años sosteniendo que un medio decente o un buen periodista deben cumplir la obligación de rectificar cuando se equivocan. Lo he hecho cuando era procedente. Me parece que rectificar no disminuye, sino que aumenta, la credibilidad cuando se ejerce este oficio honestamente. Pero usted no me pide que rectifique un detalle concreto de mis manifestaciones, sino todo lo que dije. Incluso cosas que no dije. Y ni mi abogado ni los servicios jurídicos de TVE –hasta donde yo sé– ven motivo alguno para la rectificación integral que usted exige.

De modo que le comunico que me opondré a esa conciliación que reclama. Y me defenderé si llega el caso de esa querella que anuncia y de la indemnización de 50.000 euros que exige. Ya entiendo que para usted esto será calderilla, pero para mí es muchísimo dinero. No le diré que siento algún miedo, aunque le confieso –directamente, sin abogado por medio– que me produce inquietud. ¿Sabe por qué? Pues precisamente por la reflexión que aquel día en televisión intenté trasladar a la audiencia sobre la doble vara de medir y la imparcialidad de la justicia: cualquier cosa es posible si te toca algún Peinado o si cinco magistrados del Supremo firman que el culpable tuvo que ser el fiscal general “o alguien de su entorno inmediato”. Ay!!!!

Ganas me dan, por si acaso, de borrar todo mi correo, incluido este que escribo. Pero claro, en mi caso sí que podría interpretarse como un intento de destruir “pruebas”. Así que no queda otra: ‘Somos resistencia’.

Atentamente (y saludos a su señora Ayuso y a su señoro, MAR)

Jesús Maraña.

JAN MARTINEZ AHRENS. EL PAIS

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AMERICA PISOTEADA

América Latina camina por el filo de la navaja. Desde que Donald Trump intervino en Venezuela, el continente vive esperando una nueva sacudida. Es un escenario de alta inseguridad donde casi nadie se atreve a alzar la voz.

Trump, por la vía de los hechos, ha impuesto en el hemisferio su estrategia imperial y ha logrado cimentar una lógica que le otorga el derecho a pisotear la legalidad internacional e inmiscuirse en la soberanía ajena. Sorprendentemente, no es una operativa en la que ande solo. Cuenta con el apoyo de las ultraderechas latinoamericanas, a las que tanto les gusta hablar de patria y jalear la bandera, pero que se inclinan con devoción ante Washington. Este respaldo político le ha brindado al Departamento de Estado buenas palancas en países como Argentina, Ecuador o Chile, y puede ampliarse notablemente si ahora, en las elecciones de Colombia y Brasil, pierden las fuerzas de la izquierda.

En un escenario de derrota, solo quedaría México como baluarte de peso y la resistencia sería difícil, no solo por su gran dependencia económica de Estados Unidos, sino porque los continuos embates de la Casa Blanca contra la soberanía mexicana están generando una alarmante fatiga de materiales.

Nos enfrentamos a una deriva de enorme riesgo. Históricamente, la injerencia de Estados Unidos no ha traído consigo más que inestabilidad y deterioro democrático al continente. Y en el caso de Trump, a la vista de su rapacidad, resulta muy difícil pensar que su intervencionismo no vaya a acarrear consecuencias aún peores que las sufridas por Latinoamérica en otras épocas

ALFONS GARCIA. LEVANTE EMV

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LAS JOYAS DEL DESCREDITO, LA BOMBA FETIDA DE MAZON Y EL FUTBOL QUE NOS ROBARON

Un diamante es para siempre. Eso decía una canción ñoña de los ochenta y un anuncio de cuando estábamos en primero de consumismo. El crédito (moral) no es para siempre. Eso debe haber aprendido estos días el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Hasta en el PSOE se desmorona la fe en la referencia de la izquierda tras publicarse la tasación profesional de las joyas encontradas en el despacho del dirigente socialista, a pocos metros de la sede del partido en Madrid. Y le queda el paseíllo ante las cámaras esta semana para declarar como investigado ante el juez Calama. Cogerá la vez después de Begoña Gómez. Ese es el panorama, así que algún ministro declara ya micrófono en mano que hay jueces que prevarican. Puede que crea que ayuda al líder del partido que le da el cargo, pero se está poniendo una atmósfera difícil de aguantar en este fin de curso que no termina de acabar. No es de extrañar que el president de la Generalitat, Pérez Llorca (que no es que vaya exento de problemas propios, entre la educación y Mazón: abajo, más datos), esté deseando que Pedro Sánchez convoque elecciones para unirse a la fiesta. No es fácil que ocurra (el muy gubernamental CIS acaba de dar una bajada de cinco puntos al PSOE en expectativa de voto), pero, en estas circunstancias, la tesis que repite el equipo de Diana Morant de que la C. Valenciana es el único territorio con opciones de cambio en las próximas elecciones autonómicas se va desintegrando. El diamante puede ser para siempre. El voto, no.

ELENA SAN JOSE. JUAN DIEGO QUESADA. EL PAIS

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LA SEMANA FALLIDA DE AYUSO EN MEXICO

Isabel Díaz Ayuso aterrizó en México en medio de una gran expectación y se marcha casi una semana después de forma abrupta y rodeada de polémica. El desenlace de su periplo americano no sorprende a nadie. La presidenta de Madrid llegó a un país a cuyo gobierno había acusado de ser un narcoestado y a su presidenta, Claudia Sheinbaum, una dictadora de ultraizquierda. No era la mejor carta de presentación. En la visita ha defendido el legado de Hernán Cortés y se ha acercado a políticos de derechas y empresarios millonarios contrarios a Morena, el partido oficialista. La izquierda ha visto en sus declaraciones una forma de provocación. Sheinbaum y sectores más moderados, de centro, le han exigido un mayor respeto por su país y le han pedido que dejara de azuzar una guerra cultural alrededor de la Conquista que en México resulta casi inexistente. Al final, como se veía venir, el asunto ha acabado mal.

El triste adiós de Ayuso se ha producido en medio de una gran bronca y con versiones cruzadas sobre lo sucedido. La presidenta y su equipo acusaron el viernes a Sheinbaum de boicotear una gala de cine en el que ella iba a participar en Cancún. (El complejo en el que se iba a celebrar desmiente esa versión). Como sentían que estaban siendo hostiles con ellos y que incluso veían peligrar su seguridad, han decidido regresar, según han contado a EL PAÍS, donde ya se ha convocado un acto de desagravio para la presidenta este domingo. El gesto de Ayuso ha tenido un gran eco en España y la posiciona, de manera muy clara, como voz de un discurso patriota y de reivindicación del imperio español que atrae sobre todo a los votantes de extrema derecha. Precisamente en un momento en el que su partido, el PP, se ve amenazado por el avance de Vox.

En clave mexicana, la lectura política no resulta tan nítida. El PAN, el partido conservador mexicano y viejo aliado del PP, ni siquiera ha recibido oficialmente a Ayuso. “No fueron los tiempos ni las formas”, apunta el diputado Germán Martínez, del PAN, quien cree que la visita de la líder madrileña ha sido “compleja”. “Y muy oportuna para distraer del tema fundamental: el narcogobierno de Morena”, añade. Y es que Ayuso aterrizó en México en medio de una severa crisis interna para Sheinbaum, quien enfrenta desde hace días el dilema si debe entregar a las autoridades de Estados Unidos al gobernador de Sinaloa, de su propio partido, quien ha sido señalado por una fiscalía de Nueva York de tener vínculos con el Cartel de Sinaloa.

Ayuso no ha querido entrar en ese tema durante todo su viaje. En su lugar, ha optado por defender a Cortés y el rol que este personaje histórico debería tener en México. Si bien para ella resulta muy claro el beneficio político de mirar la conquista con nostalgia, no queda tan claro que eso tenga acogida entre los mexicanos. Ayuso lo ha podido notar en la frialdad con la que ha sido acogida por los máximos dirigentes del PAN. “Ayuso no fue recibida formalmente por el partido”, resalta Martínez, un legislador que fue secretario de Estado en la presidencia de Felipe Calderón (2006-2012). “Lo hicieron cuatro gobernadores del PAN, sus homólogos”, añade el político, quien tiene un doctorado de Derecho Constitucional en la Complutense y quien cree que “mexicano que odia a España se odia a sí mismo”.

Sheinbaum creyó que el debate se posicionaba justo en el sitio en el más le convenía: Cortés se puede ver desde muchos prismas, pero un mexicano difícilmente podrá colocarle la etiqueta de héroe o padre de la patria mexicana. El mestizaje quedó en el centro de su visita. “¿Para qué viene esta persona a México? ¿A qué la traen? Piensan que eso les dará legitimidad aquí. Pero, ¿cómo pueden pensar que una persona así, que adora a Hernán Cortés, les dará legitimidad? Están trasnochados", aseguró Sheinbaum el miércoles.

La presidenta ha utilizado su rueda de prensa diaria, el púlpito político más importante del país, para cargar contra Ayuso, pero sobre todo contra los conservadores y opositores que la jaleaban. Lo hizo la misma semana en que México celebra el 5 de Mayo, uno de los festivos más importantes del país con el que se conmemora la victoria de tropas mexicanas en la intervención francesa del siglo XIX. Como el 2 de mayo en España, la fecha es usada por los políticos para advertir de las amenazas extranjeras.

La presidenta ya no quitó el dedo del renglón en el tema de la memoria histórica. El jueves publicó desde su cuenta de X un edicto del Siglo XVI en el que Carlos I daba cuenta de las atrocidades del conquistador extremeño. A la crítica presidencial se sumaron las voces de su partido. Morena, quien acaba de sustituir sus dirigentes, se sumó a las críticas que hizo Sheinbaum. “En México reivindicamos con orgullo nuestras raíces. La identidad nace de la resistencia y la dignidad, no de la sumisión”, aseguró la nueva dirigente, Ariadna Montiel.

El malestar con la presencia de Ayuso comenzó a notarse también en las calles con protestas menores. Una legisladora de Movimiento Ciudadano, un partido centrista opositor a Morena, se acercó a afearle en el aeropuerto de Aguascalientes que no reconociera los “abusos” de la conquista. En ese mismo Estado, una regidora de Morena se manifestó en contra de la gobernadora local por la invitación que hizo a la madrileña.

Ayuso ya había borrado su agenda del miércoles por la tarde, abrumada por la situación, y no volvió a aparecer en público desde ese momento. La última bomba la soltó no en una intervención pública, sino a través de un duro comunicado en el que anunció la cancelación del resto de su viaje, que culminaba el lunes en Monterrey, y su ausencia en los Premios Platino, los galardones del audiovisual iberoamericano, y donde la Comunidad de Madrid es una de las anfitrionas (patrocina el evento con 500.000 euros).

Ayuso acusó a Sheinbaum de amenazar a los organizadores de los galardones con clausurar el hotel donde se celebran los premios desde este jueves y hasta el domingo. El grupo Xcaret, un gigantesco resort de 1.800 cuartos que alberga los Platino, negó las amenazas, pero reconoció haber solicitado a los organizadores que retiraran la invitación a Ayuso tras sus “desafortunadas declaraciones” y para evitar que el evento fuera utilizado “como plataforma política”.

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LA LLEGADA DE MARIA CORINA MACHADO A MADRID

La visita de María Corina Machado a Madrid tiñe de negro la capital de España y, al mismo tiempo, a todo el país. Es concluyente que haya recibido exclusivamente las altas distinciones del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid y que haya sido recibida solo por Feijoo y Abascal, pero no se haya visto con el Presidente del Gobierno español ni haya sido recibida por el Rey.

Una mujer que ha dejado por los suelos la honorabilidad, el respeto y el buen nombre de los Premios Nobel de la Paz, manchando a las anteriores personalidades que lo han recibido que SÍ que han luchado por la paz en el mundo, jugándose su propia vida (Mandela, Rigoberta Menchu, María Teresa de Calcuta, Martin Luther King ...). Qué estarán comentando estas notables personalidades, estén donde estén, presenciando atónitos a la receptora del Premio Nobel de la Paz de este año.

Y, además, para el colmo de los males, se lo ofrece a Donald Trump, esto es ya lo último que se podría esperar de esta señora ... y del receptor que lo acepta claro.

La desesperación que tiene por dirigir Venezuela, por coger poder, por aplicar sus políticas ultraconservadoras y llevar a Venezuela del caos en el que está a la mas absoluta oscuridad, dentro de una Sudamérica que bastante sombría se encuentra ya con la presencia de Gobiernos represores en derechos humanos y fundamentales en países como Argentina o Chile.

LAS TRIQUIÑUELAS PROCESALES DE CARLOS MAZON EN LA INSTRUCCIÓN DE LA DANA (Deja tu comentario al final de la noticia)

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EL BLOG DE PABLO MURO.

Carlos Mazón, ex Presidente de la Generalitat Valenciana, ha recurrido ante la Audiencia Provincial de Valencia el auto de la Jueza de Catarroja de denegarle la personación en la causa que investiga la gestión de la Dana.

La idea de Mazón y su letrado es estar personado en la causa bajo la figura del "preinvestigado", regulado en los artículos 118 y 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, los cuales permiten a un aforado personarse en una causa que le puede afectar y a la que no puede tener acceso precisamente por la protección que le proporciona ese aforamiento, exigiendo así que se le permita defenderse en el procedimiento y evitar la indefensión de lo que ellos representan de la existencia de una imputación encubierta en la instrucción hacia Mazón.

Lo que esta claro que es una verdadera triquiñuela procesal muy bien urdida por su letrado. De está manera tendrían acceso a toda la documentación del procedimiento, podría defenderse en todo momento en el mismo sin la obligación de decir toda la verdad que sí la tendría que decir si acude como testigo y, además, poder retrasar el procedimiento exigiendo tiempo para conocer toda la documentación obrante y recurrir cuando quiera todas las decisiones de la jueza.

En cuanto a su imputación, la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de no ver indicios para la misma, dejó a Mazón en principio con el camino despejado, pero la citación de la Jueza de Catarroja como testigo le trastocó sus planes, primero porque es delito si falta a la verdad en su declaración como testigo y porque predijo que todavía no estaba claro que en un momento posterior de la instrucción podría volver a solicitarse su imputación por la Jueza de Catarroja.

¿DE QUÉ DEMONIOS TE RIES? (Deja tu comentario al final de la noticia)

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JAVIER CERCAS. EL PAIS

El humor bien entendido empieza por uno mismo: quien no es capaz de reírse de sí mismo no tiene derecho a reírse de nada. Por eso hay pocas cosas tan saludables como la autoironía, una bendición cada vez más difícil de encontrar en un mundo donde, gracias a las redes sociales, tantos parecen consagrados a practicar a tiempo completo el arte del “mecachis-qué-guapo-soy”; y lo asombroso no es solo que a sus practicantes no les avergüence esa exhibición asidua de supuestas bondades propias, ese alarde impúdico de los propios logros o los éxitos supuestos o reales: lo asombroso es que no hunda en el descrédito a quien lo practica. Porque, además de impúdica, esa perpetua alabanza de uno mismo es envilecedora, degradante. La virtud es como los fantasmas: en cuanto sale a la luz, se disuelve; la virtud es secreta o no es: si yo les cuento que esta mañana le he dado 300 euros a un mendigo, ese acto de generosidad deja de ser al instante un acto de generosidad y se convierte en una cuña publicitaria: “Admiren ustedes mi bondad”. A menudo es difícil sustraerse a la impresión de que esa es la pesadilla que estamos construyendo con las redes sociales: un mundo infestado de hombres-anuncio, de mercachifles de sí mismos, de narcisistas insaciables. También en este sentido Trump es un emblema de nuestro tiempo: el ególatra entregado al autobombo y alérgico al humor y la ironía (no digamos a la autoironía, que es lo opuesto al autobombo), la personificación de l’esprit du sérieux que La Rochefoucauld definió con estas palabras insuperables: “La seriedad es la máscara que se pone el cuerpo para ocultar la putrefacción del espíritu”.

Sobra decir que nuestros políticos no están vacunados contra esa plaga ubicua. En el Parlamento brillan por su ausencia la ironía y la autoironía, incluso el sentido del humor, al menos desde los tiempos de Manuel Fraga Iribarne (“¿Qué es una sardina?”, se preguntó una vez Fraga desde la tribuna de oradores. “Es una ballena que ha pasado por las manos de un gobierno socialista”). Sus señorías se ríen poco y, cuando se ríen, jamás se ríen de sí mismos; tampoco se ríen con los demás, que es la única forma decente de reírse: se ríen de los demás, que es la más indecente. La única vez que he visto a la bancada del PP puesta en pie aplaudiendo a un miembro del Gobierno, mientras sus integrantes se reían a mandíbula batiente, ocurrió en octubre de 2025 en el Senado, durante un debate sobre corrupción, cuando la vicepresidenta Díaz proclamó que quedaba Gobierno de corrupción para rato (quiso decir, ji, ji, ja, ja, Gobierno de coalición): una respuesta puramente trumpista, de matones o acosadores de patio de colegio. Por supuesto, la abyección no es patrimonio de la derecha (y por eso quienes pregonan la superioridad moral de la izquierda suelen ser unos inmorales): un mes más tarde, en el Congreso, la bancada del PSOE se partió de risa con un lapsus semejante de Núñez Feijóo, quien fracasó sin gloria ni remedio intentando una gracia que mezclaba al presidente Sánchez con el título de una serie de televisión basada en un libro mío, Anatomía de un instante. Matones y acosadores: valentones justicieros con los adversarios, cobardes y pelotas con los suyos. Lo mejor del mejor lapsus del mayor experto en lapsus de la política española reciente, Mariano Rajoy, no fue el lapsus en sí (por lo demás no indigno de un monólogo de Mariano Ozores: “Es el vecino el que elige al alcalde, y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”), sino la reacción de los políticos del PP ante el galimatías impecable de su líder: un aplauso cerrado.

El humor bien entendido empieza por uno mismo: esa modesta sabiduría no es quizá tan modesta; al fin y al cabo, no hay decencia posible sin ella: sin negarse en redondo al autobombo, el matonismo, el peloteo y l’esprit du sérieux, sin aprender a reírse con los demás y no de los demás, sobre todo sin aprender a reírse de uno mismo, que es la mejor forma de quitarse importancia. No descarto que Franz Kafka pensase en cosas así cuando afirmó: “En un mundo sin Dios, el sentido del humor es casi una obligación moral”.

LA GUERRA DE UN DEBIL TRUMP (Deja tu comentario al final de la opinión)

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JAN MARTINEZ AHRENS. EL PAIS.

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán tiene su origen en una doble debilidad. La primera corresponde al pésimo momento que atraviesa el presidente Donald Trump. Al daño que ha generado en su base electoral el ponzoñoso caso Epstein, se ha sumado la decisión del Tribunal Supremo (de mayoría conservadora por obra suya) de anular la mayor parte de su política arancelaria, posiblemente la medida de la que más se ufanaba. Ha sido un gigantesco varapalo que ha llevado a Trump, consciente de la importancia de las elecciones al Congreso y al Senado de noviembre, a buscar la recuperación en una guerra contra Irán, un régimen cuya debilidad es patente. Teherán ha visto en los últimos tiempos desmoronarse sus principales franquicias exteriores, Hezbolá y Hamás, y, en el interior, el país se hunde entre masivas protestas, un bazar estrangulado y un sistema de corte teocrático incapaz de responder a las nuevas necesidades.

Esta fragilidad ha alentado en la Casa Blanca la idea de que un golpe certero derivaría en una victoria fácil y rápida. El cálculo, que se reafirma en la pobre reacción iraní al ataque de junio pasado y en la apabullante superioridad armamentística de Estados Unidos e Israel, pasa por alto que, a diferencia de Venezuela o Cuba, el principal elemento de cohesión interna del régimen iraní, al menos en sus partes más activas, es el fanatismo religioso. Un factor que no solo hace previsible una resistencia mayor, sino que abre la puerta a un escenario de respuesta muy alejado de la guerra convencional. No es lo mismo matar a un general que a un ayatolá, y mucho menos si es el líder supremo de la Revolución Islámica. Trump, aconsejado por los halcones israelíes, ha prendido fuego a una mecha que en cualquier momento, en cualquier calle de Occidente, puede estallar.

ESCANDALO EN ALICANTE POR UNA PROMOCION DE VIVIENDAS DE PROTECCION OFICIAL (Deja tu comentario al final de la opinión)

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EL BLOG DE PABLO MURO

Sabemos que uno de los grandes problemas que tiene el ciudadano medio en España es conseguir una vivienda mas o menos acomodada y a un precio que le pueda hacer llegar a fin de mes en unas condiciones normales.

Pues en Alicante ha pasado una polemica de las que hacen que el ciudadano no crea en los politicos ni en el sistema que nos gobierna.

La polemica viene desde que el diario Información publicara el pasado 29 de enero que la concejala de Urbanismo de Alicante, Rocío Gómez; un arquitecto del consistorio, Francisco Nieto; y dos hijos de una alto cargo, la directora general de Organización Interna, Contratación Pública y Gestión de Fondos, María Pérez-Hickman, figuraban entre los adjudicatarios de viviendas pública. 

Unos pisos vendidos a 215.000 euros ubicdos a pocos pasos de la Playa de San Juan de Alicante, una de las zonas mas apetecibles de la cudad donde una vivienda similar supera los 400.000 euros, engañando en una materia tan sensible para el ciudadano como la vivienda, falseando presuntamente datos y lo peor, aprovechándose desde el desempeño del propio cargo público.

El alcalde de la ciudad es responsable de que se haya llegado a esto y aunque dice que ha tomado rapidamente todas las medidas que había que tomar, debe responder por haberse llegado a esto.

Con la vivienda, en España, no se juega y la Justicia, si queremos que los ciudadanos sigamos creyendo en ella, más de que lo que nos han demostrado los politicos, deberá porner orden y poner a cada uno en su sitio.

Eso esperamos todos los ciudadanos de este pais.

 

NADIE VA A ECHAR DE MENOS A MUSK

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EDITORIAL EL PAIS 

Nadie va a echar de menos a Elon Musk en los pasillos de Washington. El magnate anunció esta semana que abandona sus tareas al frente del autodenominado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una oficina informal y opaca a través de la cual, con la excusa de ejecutar grandes recortes de gasto, ha disfrutado de un acceso privilegiado al presidente Donald Trump y a datos sensibles de la Administración federal durante cuatro meses. Se va, dice, “decepcionado” porque el presupuesto que quiere aprobar Trump no solo no supone un recorte del gasto, sino que puede disparar irresponsablemente el déficit. Trump y Musk hicieron este viernes el paripé de una despedida amistosa. La partida de Musk de Washington para volver a sus empresas esconde, en realidad, un fracaso en su cruzada anarcocapitalista contra el Estado que sería cómico si no hubiera dejado tantas víctimas por el camino.

Elon Musk invirtió más de 250 millones de dólares en conseguir que Trump fuera elegido presidente y puso la red social X, de la que es dueño, al servicio de Trump y en contra de los demócratas. Llegada la noche electoral, celebró la victoria como propia. El hombre más rico del mundo ha actuado desde entonces como si se hubiera comprado un presidente, con la complacencia de Trump. Su arrogancia ha provocado una irritación indisimulada de los miembros del Gobierno y de los congresistas republicanos, además de una creciente contestación social.

La promesa de aplicar recortes masivos en el Gobierno como si fuera una startup de Silicon Valley deja un siniestro legado. El daño numérico no es mucho en el contexto de una estructura con tres millones de funcionarios (más 1,3 millones de militares) y un presupuesto de seis billones de euros. Musk prometió que iba a recortar dos billones de dólares de gasto y apenas puede demostrar haber recortado 160.000 millones. La mitad de los programas eliminados no ahorran nada al contribuyente. Pero, por el camino, decenas de miles de empleados federales y contratistas del Gobierno se han quedado sin trabajo y arrojados a la catástrofe financiera en sus vidas por el capricho de un millonario. Washington ha sido sumido en el terror y la depresión por un grupo de veinteañeros que, bajo los vagos criterios de DOGE, han irrumpido en las agencias federales, han penetrado sus bases de datos y se han dedicado a recortar sin más criterio que los números.

Nada ejemplifica esta estupidez destructiva como el desmantelamiento de la agencia de ayuda internacional, USAID, inspirado por Musk pero ejecutado con entusiasmo por el secretario de Estado, Marco Rubio. La cancelación caprichosa de los programas de ayuda supondrá literalmente la muerte para millones de personas necesitadas por todo el mundo, como denunció Bill Gates.

La asociación con Trump ha tenido gravísimas consecuencias reputacionales para las empresas de Musk (Tesla, X, SpaceX, Starlink). Aburrido de la política, ahora quiere volver a su papel de magnate como si no hubiera pasado nada. Serán sus accionistas los que juzguen si puede recuperar su papel de empresario visionario, pero no parece fácil. Además de estar ligado para siempre a un personaje tan divisivo como Trump, quedan sus saludos nazis, sus números circenses con la motosierra de Javier Milei, y la financiación de partidos ultras en Europa. La inversión en política de Elon Musk seguramente le reportará beneficios en términos de información privilegiada, influencia en Washington y contratos públicos. Las pérdidas son para todos los demás.

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