
Contenido de actualidad:
AMERICA PISOTEADA
América Latina camina por el filo de la navaja. Desde que Donald Trump intervino en Venezuela, el continente vive esperando una nueva sacudida. Es un escenario de alta inseguridad donde casi nadie se atreve a alzar la voz.
Trump, por la vía de los hechos, ha impuesto en el hemisferio su estrategia imperial y ha logrado cimentar una lógica que le otorga el derecho a pisotear la legalidad internacional e inmiscuirse en la soberanía ajena. Sorprendentemente, no es una operativa en la que ande solo. Cuenta con el apoyo de las ultraderechas latinoamericanas, a las que tanto les gusta hablar de patria y jalear la bandera, pero que se inclinan con devoción ante Washington. Este respaldo político le ha brindado al Departamento de Estado buenas palancas en países como Argentina, Ecuador o Chile, y puede ampliarse notablemente si ahora, en las elecciones de Colombia y Brasil, pierden las fuerzas de la izquierda.
En un escenario de derrota, solo quedaría México como baluarte de peso y la resistencia sería difícil, no solo por su gran dependencia económica de Estados Unidos, sino porque los continuos embates de la Casa Blanca contra la soberanía mexicana están generando una alarmante fatiga de materiales.
Nos enfrentamos a una deriva de enorme riesgo. Históricamente, la injerencia de Estados Unidos no ha traído consigo más que inestabilidad y deterioro democrático al continente. Y en el caso de Trump, a la vista de su rapacidad, resulta muy difícil pensar que su intervencionismo no vaya a acarrear consecuencias aún peores que las sufridas por Latinoamérica en otras épocas
