El Mundial más largo de todos los disputados hasta el momento, cierra un ejercicio extenuante para la mayoría de los jugadores de primer nivel. Las principales ligas europeas exigen un esfuerzo descomunal, con el añadido del desgaste que proporciona la Champions desde la implantación de su novedoso formato. Hace un año, más o menos, asistimos al estreno del Mundial de Clubes, cuya factura están pagando algunos de los participantes, caso del Chelsea, que ganó aquel absurdo torneo y que no disputará ningún torneo continental la próxima temporada. Su principal logro fue acceder a la final de Copa en Wembley. Una de las consecuencias de esta deriva competitiva es el aumento de lesiones; la cifra se ha disparado. Sin duda, un factor clave en el desarrollo de la inminente Copa del Mundo será el nivel de recuperación de algunos futbolistas, llamados a priori a marcar diferencias, y que llegan al acontecimiento con las reservas de energía agotadas y cuidados entre algodones

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