JUANMA VAZQUEZ. LEVANTE EMV
Balón de oxígeno más que necesario el que ha conseguido este domingo el Valencia CF con una sufrida victoria en Mestalla ante Osasuna (1-0). Los de Carlos Corberán, que venían determinados dejar a cinco puntos al Mallorca tras su tropiezo ayer frente a la Real Sociedad, lograron su objetivo gracias al tanto -de penalti y repetido- de Largie Ramazani mediada la segunda parte en un efectivista encuentro en el que el equipo rojillo quedó desdibujado ante el buen trabajo de los locales que, eso sí, no brillaron en ataque.
Sin el lesionado Lucas Beltrán, el técnico valencianista optó por juntar de inicio a tres centrocampistas como Guido Rodríguez, Javi Guerra y -algo más adelantado- Ugrinic, mientras Hugo Duro esperaba en el banquillo. Un planteamiento que, desde el inicio, vino acompañado de una presión alta para dificultar la salida de balón de Osasuna. Un recurso que funcionó perfectamente durante una primera media hora de juego en los que el equipo de Alessio Lisci no inquietó la portería de Dimitrievski.
Sin embargo, el dominio valencianista no se traducía en ocasiones de peligro. Ni siquiera iban colocadas entre los tres palos de la meta que defendía Sergio Herrera, una muestra de como la táctica y el trabajo defensivo se imponían a la creatividad y el acierto de cara a puerta. Una realidad que provocaba que los jugadores de ambos equipos encararan el túnel de vestuarios sin romper el empate a cero pese a la urgencias de triunfo de los valencianistas.
Unas necesidades que se acrecentaban en el arranque del segundo tiempo. Osasuna despertaba y trenzaba las ocasiones de más peligro, incluido un cabezazo de Budimir que quedaba anulado por falta sobre Cömert. Pero el Valencia no se arrugaba e intentaba recuperar su dominio, aunque la falta de entendimiento en el último tercio evitaba que el resultado cambiara.
Gol de penalti
Y así fue hasta que en el minuto 63 Sadiq, aprovechando un pase al hueco entre la defensa navarra, encaraba solo a un Sergio Herrera que se comía el recorte del nigeriano, derribándolo en el área. Adrián Cordero Vega pitaba penalti y era Ramazani el encargado de afrontar la pena máxima. Y el extremo la acabó anotando, hasta en dos ocasiones, debido a que en la primera intentona Gayà entraba en el área de manera descarada antes de que se efectuase el disparo.
Con el marcador en contra Lisci quemó las naves con la incorporación de Raúl García primero y de Juan Cruz, Moi Gómez y Kike Barja después, mientras que el Valencia se protegía con la entrada de Tárrega y Jesús Vázquez por Ugrinic y Gayà. El partido entraba en una fase nueva en la que los valencianistas se protegían con todo para conquistar un triunfo decisivo en su batalla por la permanencia y Osasuna intentaba desgajar la túpida defensa local. Una apuesta, baldía finalmente pese al intento a la desesperada en el último suspiro de Sergio Herrera tras una falta de Thierry, que dejó la victoria en Mestalla para dar así un balón de oxígeno importantísimo al Valencia CF.
