El Real Madrid murió en la orilla de la remontada, envuelto en una épica insuficiente para batir al Bayern Múnich, que firmó una victoria (4-3) con la que terminó la temporada del equipo de Álvaro Arbeloa tras despedirse con dignidad de la última bala que en otras ocasiones dio en la diana: la Champions League.
El despertar blanco, con la Supercopa, la Copa y la Liga perdidas, llegó tarde. No tenía más opciones y dio todo lo que tenía en el Allianz Arena. Firmó un primer tiempo desatado, se encorsetó en el segundo e hincó la rodilla en el 87, cuando Luis Díaz marcó el 3-3 justo después de la expulsión de Camavinga, otra vez señalado. Un final cruel.
