Las urnas en Castilla y León han dado un pequeño vuelco a la tendencia política que habían marcado las últimas convocatorias electorales. El PP mejora sus resultados después de casi cuatro décadas en el Gobierno y pone freno a la crecida de Vox, que, aunque progresa, lo hace de forma modesta, con lo que parece haber tropezado con su techo. Por primera vez en mucho tiempo, los comicios autonómicos en la comunidad más extensa de España refuerzan al bipartidismo. Porque el PSOE no solo detiene su caída, sino que incluso logra mejorar ligeramente sus resultados.
El éxito del PP resulta indiscutible. Mejora en las nueve provincias hasta situarse en el 35%, cuatro puntos y 50.000 votos más que en 2022. Agrega dos nuevos escaños hasta reunir 33 en unas Cortes con 82 procuradores.
El PSOE no vivía una noche tan satisfactoria desde las elecciones generales de 2023. Los socialistas no solo han resistido, sino que incluso avanzan casi un punto y en número de procuradores mejoran tanto como el PP, al sumar dos más. Son la primera fuerza en León y en Soria. En esta última provincia ha sido decisivo el tirón del candidato, Carlos Martínez, alcalde de la capital desde hace 19 años, que ha recuperado gran parte del terreno perdido en 2022 ante la candidatura localista de Soria Ya, triunfadora entonces en esa circunscripción. En León el PSOE también ha hecho frente mejor de lo esperado a la Unión del Pueblo Leonés (UPL) que, junto a Vox, se perfilaba como la otra alternativa al bipartidismo y que también ha defraudado las expectativas. Los leonesistas se quedan como estaban: con el 20% de los votos y tres escaños, lejos de su aspiración de obtener grupo propio en las Cortes de Valladolid.
